Archivo mensual: marzo 2016

Equivocarse

Equivocarse-y-aprender

 

En ocasiones soy un laberinto de idas y venidas, de decisiones erróneas tomadas cuando la desesperación me nubla la inteligencia.

Pero me gusta equivocarme y más aún el instante posterior, cuando comprendo que a veces se gana, y otras se aprende, y que aprendiendo comprendo quién ser y quién no ser.

Aprender el arte de la fortaleza desde la sensibilidad, denominada por los ignorantes debilidad.

Se nos tilda de débiles a aquellos que nos emocionan las emociones, a aquellos que necesitamos expresar para no reventar por dentro o a quienes empatizamos absorbiendo como una esponja los sentimientos ajenos.

Decidí seguir siendo sensible aunque en ocasiones salga mal parada, dañada y resquebrajada, a pesar, de que, a veces, en momentos bajos, soy consciente de su semejanza a una tortura. Sólo entonces deseo volverme fría e insensible, ponerme una armadura, esquivar los golpes, pero cuando elijo a alguien como modelo a seguir y le veo sus ojos distantes, secos, sin brillo emocional, cambio instantáneamente de idea.

Me quedo con lo que soy, me acepto, con mis cicatrices, mis indecisiones y el deseo infinito de seguir equivocándome, para aprender y evolucionar, dando igual la meta o el destino, simplemente continuar, sin miedo, sin el deseo de ser otra, únicamente ser.

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Pensándote

mujer_cama

No te he visto nunca, pero hoy te siento próximo, real y posible.

No se tus gustos, ni tu ritual al despertar.

Si duermes del lado derecho o del izquierdo,

Si eres de café sólo o en compañía,

Pero te siento y presiento, como si estuvieras, inesperadamente, a la vuelta de la esquina,

Dime…

… ¿es cierto que todo lo que se piensa existe?

Porque llevo pensándote toda una vida y la única huella sobre las sábanas es la mía.


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