Archivo mensual: enero 2016

Ritmo

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La humedad que me provocas…

 

De prisa y con prisa,

jaleando los tacones.

Melena al viento,

tirando p’alante.

Disimulando la humedad que me provocas.

 

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Benjamin Lacombe

B.L. !

Benjamín Lacombe es un ilustrador y escritor francés que se formó en la Escuela Nacional de Artes Decorativas de París. Utiliza técnicas variadas como el gouache, el lápiz y el grafito, las acuarelas y la pintura al óleo. La melancolía, la infancia y el rechazo social son la base de su obra. Se confiesa admirador de Tim Burton, Fritz Lang, Ray Harryhausen, David LaChapelle o Diane Arbus.

Durante años trabajó en publicidad y animación pero no fue conocido hasta el año 2007 cuando su primer libro de niños: “Cereza Guinda” fue considerado como uno de los mejores diez libros infantiles publicados en EE.UU de ese año. Desde ese momento su carrera no ha cesado publicando una obra por año. La gran mayoría dirigida a un público infantil/adolescente títulos como “La mecánica del Corazón”, “El herbario de las Hadas” y otros catorce títulos más contrastan con otras dirigidas a adultos tales como:

  • Los Cuentos Macabros (Texto de Edgar Allan Poe) Soleil edición (2009)
  • Notre-Dame de Paris, Partie 1 (Texto de Víctor Hugo) Soleil edición (2011) Victor Hugo
  • Notre-Dame de Paris, Partie 2, (Texto de Víctor Hugo) Soleil edición (2012)
  • Madame Butterfly, Soleil edición (2014) (basado en la ópera del mismo nombre)

Y su última obra publicada en 2015:

María Antonieta, diario secreto de una reina. En ‘María Antonieta’, además de los dibujos también ha escrito el texto, ayudado por la historiadora Cècile Berly haciendo de este libro una magnífica biografía.

Cierro el artículo con una ilustración que Lacombe hizo para un homenaje a la gran Frida Kalho.

 

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Nada me sirve sin tí

mariposa-y-ancla

Recibo el amanecer remoloneando de una manera infantil y caprichosa, clamando que la luz se vaya, que la oscuridad de la noche me haga invisible para llenar mi almohada de regocijos recordándote.

Me duermo pensando que lo hago sobre tu pecho desnudo y mido el tiempo con tus latidos mientras te acaricio los dedos, que aún huelen a mí.

Es mi ritual, un mantra nocturno que inicié al dejarte ir, castrando la parte de las entrañas que me hacían estremecer hasta que me pitaban los oídos y me ardían las mejillas.

Llevo mucho tiempo en silencio, tanto que ahora tengo arrugas en las manos y unos pliegues desconocidos coronan los ojos a los que tantas veces miraste, con los que tantas veces te hice el amor de pupila a pupila…

…pero me rompí y no encuentro la forma de continuar, no consigo evitar que el peso de tu recuerdo me ancle impidiéndome llevar una vida liviana y despreocupada…

 … porque lo tengo todo pero nada me sirve sin ti.


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