Archivo mensual: diciembre 2010

Amamantar

Llegaste, y al contemplarme, tus ojos rebosantes de incertidumbre se precipitaron desde sus órbitas y me preguntaste:

¿Qué demonios haces?

Y  yo te dije: “Amamantar”

Al ver que no entendías que mis pechos estuvieran fuera de lugar me giré y desaparecí tras la cornisa.

Fue entonces, cuando aquel ángel me llenó los rizos de incertidumbre y la nuca de escalofríos.

Fue entonces, cuando María se bebió las calles…y a ti.


Sobre el puente

Una vez ví asomarse tras la ventana una vida que intuía y deseaba como mía.

Una vez conseguí un beso prolongado inyectado de caricias y sexo alocado y sin prisas.

Una vez posaste tus labios sobre mis blancos senos eternamente ocultos al sol.

Una vez huí de un cordero con piel de lobo envalentonado.

Pero sólo esa vez lo fui todo, lo tuve todo.

Ahora no soy más que unos pulmones que respiran,

una boca que tiene sed,

una cabeza que se rige por el palpitar de un pecho temeroso.

No soy más que restos…

…los restos de una sombra frágil y tímida,

oculta tras el cableado de un puente lleno de cagadas de pájaro.

 


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