Archivo mensual: junio 2009

El cometa

people always leave

Llevo tanto tiempo tras tus pasos, tras el rastro a perfume que dejaste delicadamente abandonado sobre mi almohada, aquella noche en la que ambos pedimos nuestra compañía con los labios y con los párpados resquebrajados, que he podido conseguir transformarme en un ser platino con la habilidad de escapar hacia el otro lado mientras el resto chapucea en balsas de lodo.

Tus ojos chispean al trazar el recorrido de luz que desemboca en el lado oscuro, donde conseguí sobrevivir a la catástrofe sin caducidad hacía donde se dirigían mis pasos.

Todos los que llegan se van en algún momento del capítulo de nuestras vidas, pero queda la esencia de lo que fue, de lo que se vivió y especialmente la cicatriz como muestra de la titánica lucha de las almas por conseguir actos puramente libres.

Me siento grandiosa tras el paso de mi vida por la tuya, que hermoso eres, cuán dulce es tu sonrisa de pillo por los pasillos de esta mansión que ahora se, sin el menor atisbo de duda, que permanecerá en pie durante siglos, dejándose atrapar gustosa por el paso del tiempo, orgullosa y capaz de erguirse ante los ciclones devastadores en los que el mundo un día se sumergirá, mientras yo como espectadora estaré a salvo, en mi roja habitación.

Hemos pasado toda una vida dando gigantes y torpes zancadas, y a pesar de que pensábamos que la meta estaba cerca, hasta que no llegó el cometa no pudimos transformarnos en una pulida estrella de diamante. Y ahora llegó el momento de alzar la voz  tan fuerte que los pulmones me arderán y desafiaré a todos los dioses para que se tiñan de envidia al verme desde sus ridículas nubes de algodón azucarado, plena y llena, triunfante de ser lo que quiero y quien quiero gracias a mi esfuerzo y a la suerte de encontrarte varado en el arcén de mi camino.

Aljana.


Muñeca rota

muñeca

Todos a los que quiero se desvanecen tras un adiós doloroso e inevitable que se posa sobre mi pecho asfixiándome y reduciéndome a un saco de huesos deshidratados.

Miro mis manos y las veo vacías y secas, les pregunto dónde está mi felicidad, pero ellas desconocen su paradero y balbucean toqueteando las teclas de un piano carcomido.

La tristeza de la partida me ha convertido en un ángel de alas negras que al desplegarlas sacuden la sangre obstruida en aquello que palpita de vez en cuando entre la parte superior de mis costillas.

Pero a pesar de que hoy me he levantado con ganas de romper todo lo que construí, el sol ha salido de nuevo acogiéndome con un abrazo reparador y ha conseguido ponerme de nuevo en el camino del ímpetu.

No todo en mi vida se compone de retales tristes ni de una rancia nostalgia, también se compone de grandes momentos de estremecimiento, de vampíricas noches en las que Lestat ya no se aprovecha de inocentes con piel rosada y sangre vital.

Tras muchas noches luchando contra mi destino supe nada más ver el final que aún no debía marcharme y aparté de un golpe lo que me azotaba la razón para continuar por el sendero de la luz y el perdón.

Soy la cazadora del dolor, atrapo sueños no concebidos, soy una amazona de pieles muertas que se dirige hacía el fondo de una gruta para vivir como ermitaña alimentándome de sentimientos, vampirizando las energías de quien se atreva a opinar de mi.

Hoy es el día en el que la muñeca rota se comerá el mundo tras haber unido los retales de su piel con el hilo de la divina comedia.

Aljana.


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