Archivo mensual: marzo 2009

Sylvia Plath

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Sylvia Plath


Sylvia Plath (1932-1963). Fue una poetisa y novelista nacida en Boston un 27 de Octubre. Era una mujer de grandes cualidades que comenzó desde muy joven a escribir. Estaba rodeada de muchos admiradores de su belleza y escritura, tenía fama, dinero, dos hijos pero una vez más esto no fue suficiente para su felicidad y un día, tras poner una toalla en la puerta, abrió el gas y metió su dorada cabeza en el horno.

Ha pasado a formar parte de todo un elenco de escritores cuyas obras son intensas, llenas de frases galopantes que hieren con sentimiento y fuerza los corazones de los lectores, atrapándote entre la carcel de sus versos. Cuando uno se fija en escritores de esta intensidad comprueba que la gran mayoría de ellos se suicidaron, tuvieron vidas complicadas y la cabeza llena de fantasmas. ¿Es tal vez necesario tener un toque de locura y desesperación para escribir tan magistralmente?

Al suicidarse rompió en mil pedazos esa campana de cristal (Título de uno de sus libros) y escapó para convertise eterna mediante su palabra.

Muchos son los que culpan a su esposo Ted Hughes, también poeta, del suicidio de Sylvia, por sus continuas infidelidades y la forma en la que la trataba, pero la realidad es que ella sufría de un trastorno bipolar no diagnosticado presente en algunas de sus obras ya antes de conocerle a él. Aún así el abandono de su esposo hizo que la locura adormecida de Plath despertara más fuerte aún que antes dando lugar a su suicidio y también a la creación de sus mejores poemas.

Envidiaba tremendamente a los hombres y rivalizaba con mujeres. “Soy una vampiresa que no repara en castrar a esos arrogantes que se vuelven críos en el momento de la pasión”, “Entro en el juego de la dulce virgen americana, vestida para seducir”, estas frases reflejan la coquetería y seducción con la que jugaba demostrando fuerza y dominio ante el sexo “fuerte” del que le hubiera gustado formar parte.

Pero la historia no acaba con su muerte, décadas después le ha seguido su hijo, el 16 de marzo de este año, Nicholas Hughes se ahorcó en su casa de Alaska con una cuerda. Llevaba muchos años de depresión encerrado en su soledad de la que salía de vez en cuando al impartir clases en la Universidad de Alaska-Fairbanks, era biólogo marino.

Entre sus obras se encuentran:

  • El coloso (poesía)
  • Ariel
  • Cruzando el agua
  • Árboles de invierno
  • Poemas completos
  • Poesía completa
  • La campana de cristal con el pseudónimo de “Victoria Lucas”.
  • Cartas a casa
  • Johnny Panic y la Biblia de sueños
  • Los diarios de Sylvia Plath

El último poema que escribió Sylvia:

LIMITE

La mujer alcanzó la perfección.

Su cuerpo muerto muestra la sonrisa de realización,

la apariencia de una necesidad griega

fluye por los pergaminos de su toga,

sus pies desnudos parecen decir,

hasta aquí hemos llegado, se acabó.

Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes,

uno a cada pequeña jarra de leche ahora vacía.

Ella los ha plegado de nuevo hacia su cuerpo;

así los pétalos de una rosa cerrada,

cuando el jardín se envara

y los olores sangran de las dulces gargantas

profundas de la flor de la noche.

La luna no tiene por qué entristecerse,

mirando con fijeza desde su capucha de hueso.

Está acostumbrada a este tipo de cosas.

Sus negros crepitan y se arrastran.

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Palabras mojadas

Palabras

Me acerco al precipicio de un océano sin ti, donde me gustaría desmembrar delicada y suavemente mi conciencia.

Compruebo como las letras se agolpan de manera torpe y alborotada sobre las desgastadas tapas de cuero, mientras sus amarillentas hojas, una tras otra, se despliegan alentadas por la salada brisa marina.

Observo el leve oleaje que se va extendiendo hacia mis pies, refrescándolos con un húmedo abrazo mientras añoro el último beso que nos dimos antes de que, sin avisar, se catapultara nuestra historia.

¿Quién no ha deseado alguna vez alargar sus brazos y atravesar con ellos el horizonte? ¿Quién no ha soñado en viajar al otro lado del mundo? Ir a parar sin equipaje al mismo sitio donde tu te encuentras, lejos de la yema de mis dedos.

Quizás pueda recorrer miles de kilómetros, fondear todos los océanos en busca de tu rastro, de tu aroma amargo de nostalgia. Pero me lo impiden mis pesadas piernas, agotadas de soportar el peso de mi alma ya hastiada y sombría, ya cansada de soñar sueños inalcanzables e inútiles. Cansada de errar por praderas de confusión y tierra infértil.

Es hora de recogida, pero mis manos están casi vacías, sólo queda en ellas un pegajoso rastro formado por partículas de una experiencia que no quiero, una realidad que abandonaré en un carcomido baul, maniatándola con mis cabellos y condenándola a vivir, para siempre, en el fondo de aquel mar en el que nos amamos.

Aljana.


El secreto (The Secret)

el-secreto

Libro posterior a un documental del mismo nombre y escrito por Rhonda Byrne guionista y productora de televisión australiana.

El secreto… basado en la Ley de la Atracción, es decir, somos como una especie de imán que atraemos las cosas hacia nosotros con nuestra mente, a través de los pensamientos ¿Qué se supone que es esta Ley? Todo lo que llega a nuestra vida es debido a lo que deseamos. Somos creadores del mundo que nos rodea, construido mediante pensamientos positivos, borrando el No quiero de nuestras frases y dejando las quejas a un lado.

Es un libro interesante, al que considero de autoayuda con algunos comentarios llamativos, decorados con una pincelada de misterio y mística, ya que supuestamente es algo conocido sólo por unos pocos afortunados, siendo todos ellos famosos, genios o personas que amasan grandes fortunas, gracias al “Secreto”. Nos lo presentan como la ley que nos hará conseguir todo en la vida, todo cosas buenas, claro: un buen trabajo, dinero, amor, salud…Pero creo que es un intento para hacernos sentir algo mejor de lo que acostumbramos, con un toque de psicología positiva y buen marketing convirtiendo esta Ley en un secreto a voces y en un indiscutible betseller, aunque no por ello hemos de ponerlo en el top de la lista al mejor libro de la historia.

Tener un pensamiento positivo sobre la vida, en general, ayuda mucho a que esta sea más fácil y de una mayor calidad, pero no estoy de acuerdo con que todo lo que sucede depende sólo de ellos y mucho menos que no nos va a ocurrir jamás nada malo, por muy positivos que seamos. Por el contrario si estoy de acuerdo cuando dicen que un pensamiento negativo puede dar lugar al estrés, de hecho suele ser la principal causa que lo genera. Podemos pensar muchísimo tumbados en un sofá las 24 horas del día, pero eso no significa que vayamos a ser ricos, estar sanísimos o encontrar a nuestra media naranja en lugar de nuestro medio limón. El pensamiento es muy importante pero también la constancia, las ganas, el esfuerzo y el ánimo. Es una mezcla de varias cosas que se suceden para dar lugar a lo que deseamos y/o necesitamos.

Creo que es un buen libro porque te ayuda a ser positivo, pero del cual hay que tomar sólo matices y no creerlo en su totalidad, ya que esto nos puede llevar a adoptar un pensamiento erróneo, porque no conseguiremos todo de esta forma, de hecho nunca se consigue todo. Nos podemos llevar cosas buenas de él que podemos aportar a nuestra vida, tales como ser positivos, creer que somos merecedores de las cosas buenas que nos pasen, mimarnos y construir una fuerte y sólida autoestima. Darnos la oportunidad de ser felices con lo que nos rodea, dejando las quejas a un lado y no dejarnos llevar nunca por el pesimismo. Relajarnos con un buen baño caliente, respirar profundamente frente al mar, disfrutar de cada sentido y sentimiento de manera intensa. Ser conscientes de que nos ocurrirán cosas malas pero que podremos superarlas y transformarlas inteligentemente en sabiduría y experiencia. Un sinfín de cosas que deberíamos tener todos en cuenta en nuestros pensamientos diarios. Estos si que pueden ayudarnos a construir el mundo que queremos, el mundo que deseamos, porque la imperfección, los errores y las caídas, también son bellos.


Nocturno

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Oliverio Girondo

Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles
que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,
como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,
al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamos
que nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprende
que no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.


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