El Lobo

lobo

Te he dejado entrar en mi cabeza y sin darme cuenta me has desordenado los papeles.

Has ido de puntillas, sigiloso, abriendo libros amarillentos llenos de polvo gris, atreviendote a desenmascarar las tímidas sonrisas olvidadas que antaño te enamoraron.

Despierto en el laberinto de las caricias que un día me entregaste a cambio de mi enjironada alma.

Y ahora, sin alma, deambulo por empedrados y resbaladizos callejones buscando el punto de retorno a tus brazos.

Necesito tu sed, tu ansia, tu filosofia indecente.

Miro de un lado a otro entre la niebla de la sinrazón ¡ oh si! Te veo a lo lejos ¡Eres tu!

Frotándome los ojos acierto a ver un lobo de pelaje crespo y azabache.

Huelo el peligro de su presencia como el olor de tu cuello tras días sepultados en la cama, tras fuertes y mimadas caricias, incrustándonos el somier tras infinitas batallas de piel y sudor.

Pronuncio tu nombre y en los ojos del animal veo mi reflejo, el nuestro, sin luz, sin hablar, sosteniéndonos casi sin aire, sólo con el brillo de nuestros ojos como guía y nuestros dedos entrelazados como flotador de salvamento.

Me acerco a él, quiero acariciarle, es lo único que deseo.

Pongo mis manos sobre su lomo y justo en ese momento lo comprendo todo.

Quiero gritar y ensordecer mi corazón con el estallido de mis cuerdas vocales.

¿ Pero no es mejor quizás dárselo a la bestia que una vez me llenó el alma de caricias impregnadas en locura?

¿ Pero no es mejor quizás traerle de nuevo a mi lado, tenderle mi mano y atravesar por fin, juntos…?

¡No! ¡Basta!

No quiero aceptar que veas a otras sonrisas, ni otros rizos, ni otras muñecas perdidas y desvalidas que se asemejen a mí.

Quiero ser yo, como antes, pero diferente, sin miedos, sin alas astilladas, sin piernas escayoladas.

Fue así y nada se puede hacer ya.

Creí que tomaba una decisión y en verdad la tomo ese enano cabrón y burlón llamado inconsciencia.

Ya no puedo seguir dejando un rastro de gotitas de sangre para que me localices.

Enterraré mis muletas, mis ansiedades y el pánico de la realidad.

Necesito vivir, sentir estallidos de sensaciones dentro de mí, y para ello no me queda más que camuflar mi naturaleza, mi espíritu dormido y cambiar mis sueños por realidades menos punzantes y agonizadoras.

Sólo así será posible que el tiempo que me aleja de ti, nos una en la próxima realidad, aunque se nos haya caído la piel, la dentadura e incluso la dignidad.

Dignidad que no se dónde metí el día que te despedí sin quererlo.

El día que sentencié a muerte mis sentimientos, mis íntimas pasiones, para poder mantener en pie mi cuerpo y mi cordura, ambos que irónicamente perdí tras ese adiós.

Aljana.

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2 responses to “El Lobo

  • elhechicero

    Estoy enfadado contigo porque no escribiste el libro que perfectamente podrías haber hecho. Este post lo demuestra. Con el blog, al menos, podrás redimirte de tu pecado 😛

    P.D. ya somos compis de bloooooog :D:D:D:D

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  • Aladario III

    Guau, te ha quedado de fabula. Sigue escribiendo!!!

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