Tengo que decidirme entre tus labios o el incienso que salvaguardas de la quema en tu mesita de noche,
porque no autorizo seguir anteponiendo tu piel almidonada a la miel que satisface mi garganta en las noches heladas.
¿Como elegir entre lo debido y lo necesitado?
¿Dónde está el límite de lo meramente absurdo a lo infranqueable?
Puedo traspasar de forma inmediata y vulgar el espacio de tu ingle,
pero siempre será un objetivo demasiado fácil en estos tiempos que corren.
A pesar de los intentos por controlar y obligarme a la resistencia, ha llegado la hora de evitar que mi cordura y yo nos desvanezcamos, se que te prometí un tiempo, y te concedí el que pude, pero no estoy bendecida con el don de malgastarlo sin pagar un alto coste.
Puede que todo cambie, pero si no llega a ocurrir, si el océano no calma su tempestad, si el salitre no difumina las luciérnagas que me ciegan, tendré que marcharme con un hasta nunca, y colgaré sobre mi pecho un escapulario con tu esencia para meterlo bajo mis sábanas cuando la necesidad apremie o simplemente te eche de menos.
Aljana.

5/02/10 at 19:16
Las personas son como los océanos, basculan, oscilan… pero nunca cambian del todo.
Cada vez escribes mejor.
Besos
7/02/10 at 16:09
Comparto lo que has dicho, nunca cambiamos del todo, nacemos con una naturaleza determinada que va marcando nuestra vida y decisiones.
Gracias una vez más.
Un beso.
7/04/10 at 7:22
He dado con tus escritos accidentalmente, buscando una imagen, y has logrado arrebatarme un suspiro, he encontrado palabras impregnadas de verdad.
17/07/10 at 21:54
Gracias Ga, siento haber tardado tanto en responder he estado un poco out.